Viciados de Nulidad
Cuadro de Mark Rothko colgado en un museo
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Contra el color

«En un museo de Madrid dos obras en la misma sala parecen enfrentarse, batallar por la esencia del humano. Mark Rothko contra Andy Warhol, o el choque entre la crudeza de la muerte y el brillo artificial de la vida. Una guerra que se desarrolla silenciosa, casi imperceptible a los turistas, pero ahí está».

“No hay nada como una buena pintura acerca de nada”.


Mark Rothko

“No quiero hacer del mundo un lugar autodestructivo, sólo quiero hacerlo mejor”.


Andy Warhol

La vista se me clavó en un Warhol, en una de las tantas impresiones que le hizo fabricar a sus ayudantes valorada ahora en unos cuantos miles de euros. Miraba por inercia, porque era un Warhol, de ese, el rubio que quería ser famoso, una celebrity. A mi izquierda un color negro me llenó el ojo izquierdo. Doblé el cuello y lo vi, un cuadro de varios metros de alto por uno de ancho, negro, negro y más negro. Un cuadro totalmente negro en uno de los museos más famosos de Madrid, al lado de un Warhol y debajo del Gernika y unos Torres García yoruguas que están destinados a palidecer al lado del genio español.

Una guía se acercó con un grupo de turistas y señalando la pintura dijo: Este fue el período oscuro del pintor ruso Mark Rothko. Observé que el cuadro no era totalmente negro, estaba compuesto por dos figuras negras, una  por encima de la otra, un negro ligeramente más claro en el medio, como si un haz de luz intentara colarse pero que no lo conseguía. La guia continuó: Rothko se suicidó una semana después de pintarlo.

Lo vi, de repente, en su estudio en Nueva York, con sus venas cortadas y ya sin sangre, rodeando sus cuadros negros de un charco rojo, imponiendo su color a la oscuridad que lo terminó tragando. Veo a las Marilyn de Warhol y vuelvo a pensar en el Rothko negro a su lado y pienso en su distancia cósmica y estética, en su diferencia casi ontológica y ancestral. La pura pantomima contra la pura verdad, la repetición contra la fijeza del dolor, la figura pop brillante contra la oscuridad casi total, el glamour multicolor contra la estupidez consciente del negro, la risotada de la rubia repetida contra la cara de disgusto de Rothko al morir.

Tantas diferencias entre dos obras en un museo, como si el curador supiese el chiste, como si fuese consciente que la vida se trata de eso, de un balance casi patético entre el plástico y la muerte, entre la vida repetida y entre un lienzo negro que nada quería decir más que la nada. Atragantarse de plástico o tragarse la oscuridad y morir, nada en el medio, nada gris, solo el brillo hipersexualizado de los cuerpos y el negro del vacío. ¡La letanía negativa que debe conjurarse ante tanta cosa ahí, la nada frente al indomable deseo psicótico del desear! Ya es tiempo; pienso, de desconfiar de la vida, del color y de la búsqueda constante de una felicidad. En definitiva, hoy en día en respuesta a tanto brillo tenemos que ser capaces retomar la oscuridad y el respeto por la nada sin tambalear, porque la escena del mundo en que nos paramos es eso, una escena hecha por otros. ¿Por qué celebrar entonces la vida? ¿Qué vida? ¿La del advenimiento del fascismo, de las nuevas costumbres prohibitivas de los discursos de izquierda, la de los cuerpos obligados a conectarse, la de esa maraña incomprensible de los intelectuales de diez minutos, la de la bazofia coercitiva que tantos añoran y amenaza con volver? Hay que abjurar; abjurar del color como Rothko y reconocer de una buena vez por todas, de que no hay nada más hermoso que el impulso artístico que nace de la nada.

comentarios

  • Desde el oscuro vientre materno nacemos y hacia la oscura muerte vivimos.
    En el medio (entre el nacimiento y la muerte ) transcurre la vida sin darnos cuenta que nada es real y a la vez somos parte de un todo, vivimos en una dualidad constante, blanco o negro, negro o blanco, se vive buscando la luz sin darnos cuenta que somos esa luz la cual yace en muestra propia oscuridad!
    «no hay nada más hermoso que el impulso artístico que nace de la nada»
    Brillante final que bien puede ser un brillante comienzo!

    Felicitaciones a ML por sus reflexiones que tanto nos hacen pensar.

  • Buenísimo!!! La dualidad constante del ser… Que más se puede decir, claro y conciso…
    Gracias
    Me deja pensando…

  • Esa dualidad del ser a la que nadie escapa, nos hace volvernos en oportunidades peligrosamente desbalanceados. Qué hay de la luz y la oscuridad ? . Será la oscuridad lo desagradable y la luz lo opuesto ? Lindo tema

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