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¿Hermanos de armas?

La estratega de Cabildo Abierto por el tema del Fiscal de Corte es un tiro en un pie y los coaligados lo saben.

“La guerra es la continuidad de la política, pero por otros medios”, dijo el historiador y teórico militar prusiano Carl von Clausewitz. Quien tenga un mínimo de conocimiento en cualquiera de ambas actividades, sabe que dar un mal movimiento es quedar expuesto. En el caso de la primera, a que lo capturen, lo hieran o lo maten. En la segunda, al rechazo, a dar una batalla que se sabe de antemano que se va a perder o incluso a quedar en ridículo. Es por eso que la jugada que realizaron los parlamentarios Eduardo Lust y Guillermo Domenech, pecó de excesiva.

No es nuevo el resquemor entre Cabildo Abierto con el Fiscal de Corte, Jorge Díaz. Tampoco es nuevo el interés por destituirlo. Es importante destacar los cruces entre Guido Manini Ríos y Díaz, que incluyen los pronunciamientos del militar acerca del proceder de la Justicia cuando era Comandante en Jefe o cuando se hablaba de un posible desafuero de Manini Ríos. Pero el intento de esta semana, a diferencia de los anteriores, llega a destiempo.

Lust y Domenech entregaron una carta al presidente Luis Lacalle Pou, solicitándole la destitución del Fiscal de Corte. En declaraciones a la prensa en Torre Ejecutiva, ambos parlamentarios manifestaron que, de no tener una respuesta afirmativa a sus planteos la Coalición Multicolor perdería una tonalidad cromática. Bueno, ellos dijeron en verdad que la coalición se rompería.

Recordemos que la causa del malestar entre los coaligados con Díaz, es el hecho de que el Fiscal de Corte inició la investigación de la fiscal de Carmelo, Natalia Charquero, tras haber archivado la causa del exintendente de Colonia, Carlos Moreira. Al parecer, la fiscal tuvo vínculos partidarios durante la campaña anterior. Pero además, hoy el periódico La Diaria, publicó una nota en la que tanto el padre como la madre de la fiscal, ocupan cargos de particular confianza en el actual gobierno.

Nadie con dos dedos de frente, puede pedir la remoción del Fiscal de Corte por supuestas vinculaciones partidarias. Recordemos que el propio Díaz impulsó la imputación del frenteamplista Raúl Sendic, mientras era el vicepresidente en funciones, hecho inédito en la historia uruguaya.

Es por eso que la jugada de los parlamentarios fue completamente desatinada. Presionar con remover a Díaz o de no ser así romper la coalición, fue un tiro en el pie. Tanto el Partido Nacional como el Partido Colorado ya se pronunciaron en contra de sacar a Díaz. Esto obligó al propio Manini Ríos a decir que, si bien comparte el planteo de sus dos correligionarios, no se puede hablar de quebrar la coalición.

Esto deja mal parado a Cabildo Abierto frente al resto de los coaligados, ya que les hace perder la confianza en ellos. Pero al mismo tiempo fortalece la imagen del Fiscal de Corte, que tanto quieren minar. Díaz no es santo de devoción en filas de la derecha, pero no pueden darse el lujo de entrar en batallas perdidas.

Amenazar con quebrar el bloque justo antes de que se discuta la Ley de Presupuesto tiene dos lecturas: 1) Cabildo Abierto quiere marcar más protagonismo del que realmente tiene. O 2) No conocen los tiempos de la política.

En ambos casos, la coalición, más que juntarse con un aliado frío y certero a la hora de tirar los tiros, parece tener en sus filas a un ansioso hiperventilado con ganas de apretar el gatillo ante el más mínimo movimiento. Incluso para matar a sus propios compañeros.

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