Viciados de Nulidad

Las Palabras

Vikinga está harta de discursos. Cansada de palabrerío. Haaarta de bla bla blá. A ver, ¿cómo te lo explico? andá llevando.

“Requiere  menos esfuerzo intelectual el condenar que el pensar”

                                                                             Emma Goldman.

Embotan y aturden las palabras

Las que adornan frases de esxs que largan diamantes cada vez que enuncian y anuncian algo, como si desde ahí pudieran reafirmar la fragilidad que hay atrás y por debajo.

No hay nada que mostrar, nada que explicar, nada que no esté dicho.

No creo que exista mayor mentira que una palabra que jamás puede nombrar ni abarcar lo que pretende describir.

Nada.

Las palabras solo sirven para nombrar lo que no puede ser nombrado.

No abarcan nunca lo que significan.

“Poner en palabras”:  años estudiando esto, proceso secundario, simbolización, los símbolos y bla bla bla.

Una gran ilusión, nos comemos el cuento con eso.

Nada.

¿Quién puede decir con palabras todo lo que está siendo, sintiendo, haciendo?.

¿Quién puede describir lo que va viendo?.

¿Quién afirma lo que es?.

(Aunque es bueno aclarar que las palabras también calman cuando pueden decirse y generan síntomas y malestares si quedan obturadas sin decirse o sin minimamente poder contar/se).

Los discursos, el nombrar, el teorizar calman angustias, furias, barren inseguridades e incertezas y tienen más poder sedativo a veces que un clonazepan. Además los discursos, palabras y relatos construyen realidad y mundo dice un capo.

El buscar respuestas porque no sabés y sabiendo a su vez que cada vez vas a saber menos es una herida narcisista que pocxs toleran.

Porque en esto la pretendida omnipotencia de las palabras es la mayor derrota.

Porque lo que importa con todo esto en el acto de comunicar es su naturaleza fallada.

Al fin y al cabo vale ser una dadaísta del decir.

Vale desconfiar de las palabras.

Vale sentirse lejana de los discursos.

Vale (y siempre vale) mirar y pensar la acciones que van antes, entre o después de esos discursos de palabras.

Porque

Escucho palabras y declaraciones de amor dichas por obturadxs en la capacidad de llevar a la práctica ese sentir.

Se llenan la boca con libertad otres que aprisionan a quienes tienen cerca para calmarse en sus inseguridades y fragilidades.

Son presxs del amor y carcelerxs  y no ponderan ni accionan en el poder emancipador y liberador que supone amar.

Teorizan sobre el poder, te recitan a Foucault y no tienen manera de luchar contra el poder que ellxs mismxs sin reconocer reproducen y en el que se apoyan.

Explican bellamente la empatía y la andan exigiendo y se les leyó defendiendo a abusadores y culpabilizando a víctimas y denunciantes.

Así que también son cómplices de opresiones e injusticias.

Hablan de solidaridad, ollas populares, esto y aquello y dejan gente próxima tirada y en soledades de manos y abrazos a otres carentes cuando no les ve nadie porque no tienen tribuna que les vea en ese hace ni palcos para los discursos.

Blasfeman contra el bozal pero hablan más fuerte que el resto para imponer su voz y sus fulminantes palabras y le ponen bozales a otres.

Odian a la policía pero andan buchoneando como chusmas conductas ajenas que no cuajan con sus libritos.

No creen en la justicia pero son jueces de esas injusticias.

Pensar.

Pensar que desde el político comodamente sentado, el informativista con cara de poker frente a la cámara, quien te atiende desde atrás de un mostrador con rostro de simpatía, quien va sentadx al lado tuyo en el bondi, el profe de la clase por zoom, el compañere del sindicato o la facultad, el showman de la banda de rock, quien duerme contigo, la médica que te quiere diagnosticar por videollamada  y yo acá -todes- tenemos discursos y acciones.

Pensar siempre y ver (no solo mirar).

Pensar, haciendo honor a la Goldman que tan cerca o lejos estamos de las palabras y las condenas, de las palabras y las conductas.

Porque la mayor condena es que más allá de la representación no se puede huir.

Y impunidad no la pueden tener las palabras que no van en concordancia con las acciones.

Ya lo dijo Evaristo Páramos: a lxs fachx los ves venir, a lxs maderos los ves venir” y yo te digo al compañere, al militante, al ultra, al izquierdoso le ves venir en la mierda de las palabras??.

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