Viciados de Nulidad
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Main offender. Keith Richards, 1992

Main offender, u ofensor mayor. Dìcese de quien perpetra una ofensa o delito. Como Keith Richards, o cualquiera que intente hacer un poco de humor en este invierno crudo que acaba de llegar.

En 1987, el más stone de los stones, Keith Richards, publicó Talk is cheap, su primer proyecto solista. Cinco años después, en el 92 soltó un album que sin ser tan exitoso como el primero, es absolutamente actual: Main offender. Pasen y vean.

El disco tiene más swing que Duke Ellington y Count Basie juntos, y es un mapa tallado en piedra a puro riff filoso. Hoy nos vamos a concentrar en eso que nadie había escuchado. Es un disco poblado de mensajes satánicos que hay que saber escuchar. Con ayuda de la desencriptadora que nos prestaron en kontra intelijensia, hacemos llegar a la población esta advertencia, como parte de los servicios que Viciados de Nulidad presta a los uruguayos de bien en esta nueva normalidad.

1.- 999 

Alcanza con darle vuelta, y allí está el mismísimo número del diablo, la bestia, el mal en sí mismo. ya no viene desembozado como lo hacía en los discos de Iron Maiden, sino que habita fórmulas de humoristas que desprecian la cuna de la tropa, dice barbaridades de Don Frutos; o le sale con feminazismos trasnochados de muchachas de escasa y aburrida vida que mejor harían en dedicarse a tejer calceta o leer Cordon Blue que a andar molestando al presidente de la cámara de representantes. No es casualidad que después vayan a tirar pintura a las puertas de las iglesias. Alcanza con torcer un poco cada discurso para que cada pietista retorcido encuentre a su enemigo y lo señale con su potro inquisidor.  Como pa que aprenda.

2.- Wicked as it seems

Si fuera necesario traducir diríamos algo así como “Tan retorcido como parece”. El discurso neonormalista viene trayendo todos los signos de lo que es, pero no. Los aumentos de IVA, son rebajas en el descuento al IVA, (¿no es verdad, Luis?) las limosnas de 226 pesos a jubilados y pensionistas son incrementos modestos pero valiosos (buena, Pablo “dos votos” Mieres), y twiteros o humoristas son denunciados penalmente por expresar opiniones o (aun peor) hacer chistes críticos con miembros del gobierno, o candidatxs a puestos de esos que elegiremos en setiembre. No es censura, es un llamado a no decir nada ofensivo para el poder.

3.- Eileen

Seguramente la canción más fácil de canturrear en la ducha, Tiene nombre de mujer, o de niña. De hermana, de hija, de madre. Porque en la nueva normalidad, y en el interior profundo de “endogamia sí, pero incesto no” (las cosas que uno escucha en las sesiones de la cámara…) todo puede ser. Incluso el horror y sus negaciones sistemáticas.

4.- Words of wonder

Keith le entra a un reggae barroso. De esos que ni el mismísimo Bob Marley. Palabras de asombro, de no creer, llueven en el hemiciclo. En VdN hay un informe al respecto. Todo parece indicar, que con el negocio este de la distancia social, los tapabocas, el teletrabajo, y las conferencias de prensa selectivas, el corona virus soltó a los jinetes del apocalipsis, y los mandó de pretemporada a Babel, donde las lenguas se enredaron tan enredadas que nada de lo dicho es lo que parece. 

5.- Yap yap

En el 83 The police logró un hit con De do do do, de da da da, una canciòn que denunciaba lo vacío de los discursos de los lìderes mundiales. el yap yap del viejo Keith no es yada yada, pero… Entre la “gripecinha” de Jair Messias y las gaffes de Donald, tenemos par entretenernos, justo en ese momento donde el disco, después de tirar los primeros temas para engancharnos, entra en ese momento en que uno se pregunta qué vendrá, y si vale la pena seguir escuchando. 

6.- Bodytalks

Conversación del cuerpo. Cuerpos que hablan. Mientras don ministro de la buena voluntad se dedica a abrir hoteles de los amigos de sus amigos, y de repartir canastas de 40 pesos diarios, esta semana, justo esta semana, con los primeros fríos, un hombre falleció de hipotermia en pleno prado. En 2010 eso le costó el cargo a una de sus antecesoras. Pero era muy vieja, la normalidad esa. Cuando el discurso se vacía, lo que hablan son los cuerpos. 

7.- Hate it when you leave

Odio que te vayas, u odio cuando te vas. Al final, resulta que el FA se fue del gobierno, y llegó la multicolor multiuso. De regalo, nos trajeron una LUC completita, con permiso de gatillo fácil, el desmontaje del sistema público de educación tal como lo conocemos, discrecionalidad para criminalizar y perseguir cualquier protesta y otro par de joyitas. Todo por decisión de la gente (sí, a este desencriptador le da por escuchar debates en el senado…) según palabras de los legisladores del multicolor gobierno, y todo en pos de los cambios prometidos. Acabo de revisar todas las publicaciones de seis diarios nacionales el año pasado. Juro que de los contenidos de la eventual LUC, nunca hubo nada, ni medio anuncio. Más bien una porfiada y muy creíble negativa respecto a que la ley recortaría derechos, u otras cosas de esas con que el zurdaje pillo intentaba recuperar votos. Es que miedo e izquierda no van juntos, se ve. Medias verdades y derecha, sí, por lo que se puede ver.  Ya lo dijo Keith, “hate it when you leave”.

8.- Runnin’ too deep

Yendo muy profundo, o tal vez muy lejos, como a quien se le va la moto. No como un octogenario nostalgioso mentando a los tupas cuando (oh, horror de horrores) un milico se carga a tres para robar las armas y venderlas por tres pesos. Tampoco como cuando un cabildante con sueldo de legislador no entiende un chiste para niños de cuarto de escuela, o cuando a Campiglia el exceso de excesos le hacen decir los disparates que siempre dijo. Sino más bien como cuando te vas al carajo en serio, tipo un ministro de defensa que te menta la obediencia debida para justificarte un asesinato por la espalda a un hombre esposado. Así de ido al mismísimo diablo… Ni el bueno de Mr. Burns te cae así de bajo, cuando cae.

9.- Will but you won´t

“Me voy, renuncio”, “desde ya, pero no ya, ya”. O sea, “sí, porque no se aguanta más, pero no, todavía no”. “Venezuela no es el tema, porque es una dictadura, pero no, es decir, el país tiene una vocación de diálogo. Y los venezolanos deciden lo que deciden”, y entonces… Pero al presidente no le gustó, de hecho no lo invitó a la fiestita donde Lola le echó el ojo al porteño aquel, pero no es por eso. O sea, “sí, pero no”. “Me voy, pero no me voy”. (De los Diálogos con Ernesto, de próxima edición). Es sin duda la canción con más punch de todo el disco. Ese acorde machacante, es todo lo que está bien.

10.- Demon.

Demonio. ¿Qué les dijimos? El demonio, el mismìsimo de-mo-nio. Alcanzaba con darlo vuelta, retorcerlo un poco, estirarlo, estrujarlo, pasearlo por el potro y ahí está el mismísimo demonio. La nueva normalidad es así. O, podría ser peor, que nunca se sabe…

(Aviso de la vieja normalidad) Don, doña, deje de leer pavadas y siga el link.

Alto disco.

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