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Post elecciones en el Frente Amplio: donde no están los dirigentes, está la militancia

El Frente Amplio ganó tres elecciones consecutivas. La primera fue por el carisma de Tabaré Vázquez. La segunda, el carisma de José Mujica. La tercera, la estructura del Frente Amplio. De ganar la cuarta elección, será solo por la militancia.

La cuestión es simple: mal, bien o regular; en el acierto o en el error, el que se está poniendo al hombro la campaña del partido que gobierna, es el militante de a pie. No apareció el carisma para ganar votos no convencidos (porque ninguno de los 4 precandidatos que participaron en la interna lo tiene), las vacas sagradas se desgastaron de tanto usarlas para casi cualquier cosa y tampoco hay una estructura partidaria firme porque tuvo la cabeza metida en respaldar un gobierno.

Entonces, ante este vacío de liderazgos, son los militantes los que salen como pueden a recuperar los votos perdidos. Si se quiere, es un fenómeno bien interesante de estudiar. Debe ser la primera vez en la historia de las elecciones en Uruguay, que una colectividad política empuja mucho más que los propios candidatos para que estos triunfen. Es como si al boxeador, lo estuviera llevando al ring a empujones el público que lo vino a ver (y que pagó la apuesta).

Esto sucede, en parte por un proceso de desmovilización de la propia izquierda, en pos de “no hacerle el juego a la derecha”. Como si la política únicamente pasara por el Parlamento o el Poder Ejecutivo. Lo cual, entre otras cosas, le hace perder el contacto con la gente.

Y al mismo tiempo, por el desinterés en formar nuevos cuadros políticos que no estén vinculados únicamente con las estructuras de gobierno. ¿Cuántos de las nuevas caras de la izquierda emergieron de los sindicatos y los gremios, los movimientos sociales, las organizaciones estudiantiles? Piensen en los casos en que esto pasó, en donde están ahora.

Mientras tanto, ahí está la militancia. En redes o en el boca a boca. En el trabajo, espacios públicos o a la interna de las propias familias. No importa el método o el discurso. Cada uno tratando de revertir una sensación anímica como puede. Se analiza, se discute y se propone lo que sea. Esto sucede porque aún no apareció ni la conducción firme de los candidatos o las principales figuras, ni los cuadros dirigentes de la estructura partidaria.

Al Frente Amplio, si le preocupa en verdad ganar estas elecciones, deberá tomar la bandera de la vieja mística frenteamplista. Ese fervor de querer pelearlas todas, pero también de llenar de contenido la lucha política. En esta elección se verá hasta donde llega la importancia de las bases.

Esperemos que esto valga para recuperar el motor de la acción social, cuestionadora y a la vez garante de una gestión de gobierno popular y que la militancia no figure como el claque que sirve solo para juntar votos cuando las dirigencias lo necesitan.

comentarios

  • MI ANÁLISIS DE SITUACIÓN:
    Por qué llegamos a este punto?
    El error más evidente fue elegir a un muy mal candidato. Se eligió un candidato para gestionar, no para ganar, como si la victoria estuviera asegurada. Yo solía decir que el FA ganaba igual si ponía un calefón de candidato, pero eso era hace años y además, era metafórico. Martínez es incapaz de hablar bien en público, no porque sesee sino porque no tiene ningún carisma, le cuesta horrores hilvanar un discurso, no es convincente. No conozco a nadie que no fuera ya frentista que haya votado a Martínez por él mismo, y lamentablemente la gente menos politizada vota personas no partidos. En lo personal, pero no es más que una opinión, creo que la única persona suficientemente carismática y consensual podría haber sido Orsi, que además por ser del interior, hubiera tenido una penetración mucho mayor allí donde estábamos más débiles (algunas de sus opiniones más controversiales, en el fondo estaban más de acuerdo con los sentimientos del pueblo que con los de la dirigencia del FA, será por eso que ni siquiera su nombre entró en la danza).
    El segundo error fue la elección de vice, Villar podrá ser lo todo lo excelente persona que seguramente es, pero era una real desconocida, también con escaso carisma, conformando además una fórmula donde el interior no existió.
    El tercer error fue el diseño de campaña: no hubieron propuestas punta, se fue incapaz de poner temas sobre la mesa, se apostó a la memoria, cuando cualquiera con un mínimo de experiencia política sabe que los pueblos no la tienen. Nadie vota con memoria, se vota o con esperanza o con miedo, y el FA fue incapaz de lo uno y lo otro. Pasando lo que pasa en la región, desde la cabeza de campaña no se utilizó en ningún momento el miedo como argumento, los militantes de base lo intentamos, pero Martínez repitió: no somos Argentina, no somos Chile, Lacalle no es Macri, Talvi no es Piñera, etc etc, bombeando nuestros intentos. Del lado de la esperanza, nada. Ninguna propuesta shock, “mantener lo bueno hacerlo mejor” es el peor slogan de campaña de la historia universal porque solo promete continuismo pero desacreditando al mismo tiempo a aquellos que se pretende continuar, dado que “podemos hacerlo mejor”. No sé quién dirigió la campaña pero fue un esperpento…
    Desde hace añares se sabe que la principal preocupación de los uruguayos era la seguridad, lo decían todas las encuestas, nada al respecto, sino la continuidad de los mismos discursos. El único anuncio al respecto fue la propuesta de cambio e ministro, para poner a un funcionario que ya venía trabajando con los magros resultados que conocemos. Los discursos buenistas en donde entre líneas podía leerse “pobrecito chorro, no tiene la culpa”, “se arregla con educación”. Si creyeran que esa es la solución, por qué no hubo una sola propuesta concreta tendiente a invertir fuertemente en cultura y educación para resolverlo? Siendo que además, son soluciones a largo plazo sin siquiera una palabra sobre qué hacer a corto plazo porque nos están robando y matando aquí y ahora.
    También brillaron por su ausencia propuestas concretas sobre la desocupación creciente, se evadió el tema presentando cifras que probaran que con los rosados era peor, como si eso fuera suficiente. Se evadió el tema de casi un tercio de uruguayos con salarios sumergidos, como si no existieran. Se habló en cambio hasta el hartazgo de una agenda de derechos que no competen más que a una ínfima minoría de la gente. De hecho la sensación es que se invirtieron más esfuerzos legislativos en esas minorías que en los problemas reales de las inmensas mayorías. Claro, es más fácil sacar una ley trans que regular el mercado de alquileres por ejemplo.
    De hecho, si yo les preguntara cuál fue el tema faro de la campaña del FA, nadie podría citarlo. Se me podrá decir que la oposición tampoco lo hizo, pero a ellos les bastaba con denunciar lo que está mal, así funciona el voto castigo, además con los medios masivos de su lado…
    Mañana el pueblo pagará los platos rotos de una dirigencia frentista aburguesada al punto de vivir en una burbuja, creen saber qué pasa porque leen estadísticas, pero perdieron contacto con la realidad, y eso se paga.
    Se cometieron enormes errores estratégicos y tácticos. Entre los estratégicos pagaremos hoy la cobardía de no haber propuesto una reforma constitucional que modificara un sistema electoral creado para “impedir que el FA llegue al gobierno” (palabras textuales de Millor, ex diputado colorado) porque “todos contra el FA” era jugar y cobrar. Pensaron que eso nunca iba a volver a pasar? En serio? Una reforma que constitucionalizara derechos fundamentales adquiridos como el aborto. Una reforma que impusiera un cambio en la matriz de los medios de comunicación impidiendo el monopolio del pensamiento neoliberal en radio y televisión. Una reforma que permitiera poner impuestos a los terratenientes, que permitiera la tan ansiada reforma educativa, que constitucionalizara los consejos de salarios, entre tantas otras. Se perdió la inmensa oportunidad de perennizar los cambios por pura dejadez, cobardía o falta de visión estratégica.
    A nivel estratégico El FA coalición mató al FA movimiento. Se pedía el apoyo al pueblo para sacar las cosas adelante, pero era apura pose, porque se le impidió al pueblo frentista tener voz y voto en toda discusión sobre temas de gobierno. Desde que Tabaré ganó la intendencia se dijo claramente “ahora gobernaremos por y para ustedes, pero sin ustedes” y de allí en mas, los comités de base no fueron sino lugares para sentarse a charlar de política y nada más. La gente no tiene tiempo que perder al cuete, y de a poco se fueron desangrando hasta casi desaparecer. La única intervención real de los comités era para la conformación del programa de gobierno, que después, los gobiernos se pasarían por el forro con las más anodinas o creativas de las excusas. Entonces no tenés medios masivos de comunicación y no tenés militancia, podrás aguantar un tiempo pero a la larga te caés.
    Otro grave error estratégico fue nunca entender el rol de la cultura, que se confundió y se sigue confundiendo con arte. Cultura es lo que se enseña en humanidades, no en bellas artes ni en música. Se necesitaba una masiva inversión en educación y popularización de temas como historia, antropología, filosofía, que enseñaran a la gente a pensar por sí misma, a darles herramientas culturales que les permitieran emanciparse. En cambio, se priorizó la tecnología y gadgets que dieran rédito económico a corto plazo. Desde el gobierno se envió todo el tiempo un claro mensaje consumista, como si tener y ser fueran la misma cosa. Me pregunto si el problema no es que tenemos una dirigencia inculta, que solo piensa en la guita y traslada eso al conjunto social. Una sociedad que generalmente tenía buenos valores humanos hoy está dominada por Petinatti y el reguetón (que dicho al pasar, en otros países se ha prohibido por los mensajes violentos, delictivos y misóginos). La educación pública se fue al tacho, más preocupados por llenar el ojo con numeritos de egreso que por la calidad de los mismos. Una vez más, lo cuantitativo sobre lo cualitativo, siguiendo además las consignas de los grandes centros de poder sin cuestionarse a quién sirven esas directivas. Se han despreciado valores como la disciplina y el esfuerzo en aras de valores como la diversión. Hoy decenas de miles piden “mano dura”, por qué será…
    Otro enorme error estratégico fue la vivienda: Se priorizó la regularización de los asentamientos en lugar de su eliminación. Como si cambiando las chabolas por casas de material se resolviera algo. El problema de los cantegriles es la delincuencia, eso no se solventa con mejores casas, eso se soluciona sacando de ese ámbito a las familias con niños para interrumpir la reproducción de ese modelo social. Mientras los modelos de los chicos sigan siendo sus vecinos narcotraficantes, importa menos el material del techo que los vínculos sociales allí establecidos. Quizás se deba justamente la falta de cultura de la dirigencia que prioriza lo material sobre lo intangible.
    Gobernar no es gestionar, quizás ese haya sido el principal de muchos errores.
    El FA debe reconstruirse, la mayoría de esta dirigencia debe retirarse y el pueblo debe recuperar la fabulosa herramienta que construyó hace casi medio siglo y que hoy es copiada en todo el mundo. La unidad es la izquierda es la única forma de competir por el poder, eso es una evidencia, pero esa unidad la debe hacer el pueblo desde abajo. Los comités tienen que tener poder de decisión, la gente tiene que ir sabiendo que o que allí se decida pesará en el gobierno. Los aparateos partidarios deben desaparecer. Los propios partidos deben darse un buen baño de humildad y entender que esto ya no se trata de cuotas de poder internas sino de reconstruir lo que también ellos contribuyeron a destruir.

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