Viciados de Nulidad
Balas de escopeta sobre una mesa
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Un tiro en el pie: las propuestas del Partido Nacional frente a la Ley General de Educación.

El programa del Partido Nacional, tiene en su página 164 una propuesta muy concreta sobre educación. Referido a la Ley General de Educación Nº18.437 esta colectividad política propone varias cosas cuando menos cuestionables.

¿Qué puede aportar la experiencia sobre un tema, cuando cualquier hijo de vecino puede opinar de la misma forma? ¿Acaso en Uruguay no somos tres millones y medio de directores técnicos o expertos en educación?

El Partido Nacional propone (entre otras medidas igual de simplistas), la eliminación de la representación docente en los Consejos de Primaria, Secundaria y UTU, para ser sustituido por representantes de la ciudadanía. Al mismo tiempo, se pretende eliminar el requisito de 10 años de experiencia previa en la educación pública para integrar órganos de gobierno de ANEP.

Años de experiencia

Según palabras textuales del programa de gobierno presentado, “la enseñanza es un asunto ciudadano y debe ser gobernada por los representantes de los ciudadanos” y “la endogamia no es la solución a los problemas de nuestra enseñanza”. Con este criterio, la primera persona que pase por la puerta de ANEP podría ser consejero de dicha institución.

Bien se podría incorporar a la mesa, un representante por la ciudadanía. Pero no: la propuesta es sacar a los docentes. Ya sabemos de antemano que eso que acabamos de decir arriba (lo de poner al primero que pase) no sucedería nunca, debido a que esta clase de puestos estará reservada a un candidato a intendente que no logró acceder al puesto o a un caudillo local que arrimó una buena cantidad de votos y merece un lugar por los buenos servicios prestados. Claro, para eso primero se debe eliminar el requisito de los 10 años previos en temas educativos.

Y obviamente que la representación de los docentes en estos temas, es poco menos que molesta. Fastidia el hecho de que los trabajadores tengan voz y voto en las decisiones, sobre todo cuando constantemente son puestos ante la opinión pública como parte de un corporativismo. Vale aclarar que sobre este punto, gran parte de la responsabilidad es también del actual gobierno. En especial, si analizamos la actuación de la ministra Muñoz y la tan mentada “esencialidad”.

Lo más preocupante

Pero si bien esto es preocupante, quizás más temible es el siguiente punto: “Reformulación del concepto de libertad de cátedra incluido en el articulo 11”. Así, sin más exposición que esto.

El artículo de la ley en cuestión, es uno de los “principios de la educación”. Literalmente, expresa lo siguiente: “El docente, en su condición de profesional, es libre de planificar sus cursos realizando una selección responsable, crítica y fundamentada de los temas y las actividades educativas, respetando los objetivos y contenidos de los planes y programas de estudio. Asimismo, los educandos tienen la libertad y el derecho a acceder a todas las fuentes de información y de cultura, y el docente el deber de ponerlas a su alcance”.

Partamos de la siguiente base: la libertad de cátedra es la libertad de expresión del docente dentro del ámbito académico. Según la abogada, catedrática e investigadora de la Universidad del País Vasco, Blanca Lozano la libertad de cátedra “se configuraba en su origen histórico como una libertad frente al Estado, que garantizaba la libre expresión del profesor funcionario en el ámbito de la enseñanza pública superior”.

Si bien este derecho fue evolucionando con el tiempo, el docente ya debe atenerse a las condicionantes propias de la tarea. El docente tiene la autonomía para impartir sus clases con independencia técnica, pero al mismo tiempo debe respetar los planes de estudio ya programados. A su vez, debe darle a los educandos todas las fuentes de información y cultura posibles.

En resumen

Sacar a los docentes de los ámbitos de decisión, quitar la experiencia en el tema o limitar las libertades de quienes están capacitados para dar clases, es una jugada dolorosa para toda aquella persona que quiera mejorar la situación educativa del Uruguay.

Los problemas de la educación van más allá de los resultados de las pruebas PISA. Es un tema lo suficientemente complejo como para buscar un acuerdo que satisfaga al cien por ciento de la ciudadanía. Pero limitar las posibilidades de quienes están directamente vinculados a estos asuntos, seguramente va a ir en contra de los postulados que pretenden mejorar. 

Estas propuestas son el equivalente a estar poniendo la boca del cañón de la escopeta encima del pie. Apretar o no el gatillo, dependerá de otros factores. Pero eso, es motivo de otro artículo.   


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