En la primera noche del mes de febrero del 2026, el Club Atlético Peñarol se coronó campeón de la Supercopa Uruguaya enfrentando a su tradicional rival, el Club Nacional de Football. Un clásico con más morbo, chicanas y polémicas que muestras de fútbol. Y donde las personas en situación de periodismo deportivo, nuevamente fallaron.
Mientras que casi el 90% de los uruguayos no sabía (y quizás aún no sepa) que el jueves 29 de enero, el Club Atlético Progreso se coronó campeón de la primera edición (y quizás la única) de la “Copa de la Liga AUF” 2026, los focos de la semana se posaron sobre el siempre llamativo clásico uruguayo. Vaya desde estas páginas un saludo a la parcialidad aurirroja.
Los equipos de Nacional (ganador del Campeonato Uruguayo 2025) y Peñarol (ganador del torneo Intermedio 2025), se enfrentarían por primera vez en el año para definir el campeón de este apasionante certamen estival (según los expertos del deporte rey). Y si hay algo que le interesa al mundo mediático del balompié oriental, es la llegada de este match. Es que este enfrentamiento estaba centrado en el revuelo que suscitó el traspaso del jugador Maximiliano Silvera, de filas carboneras a tricolores.
Pero como era de esperar, el partido dio más que hablar en la previa de lo que fueron los 120 minutos de juego. Es que el cotejo (como suelen decir las personas en situación de periodismo deportivo) culminó en empate 0 a 0 durante los 90 minutos reglamentarios y la media hora de alargue. Esto llevó a una definición por penales, situación que Peñarol aprovechó mejor.
El partido
En el campo de juego, se vieron más golpes que despliegues tácticos y muy pocas jugadas de gol. Lo más relevante llegó al comienzo del segundo tiempo, con la expulsión del juvenil Umpiérrez (Peñarol), tras un guadañazo digno de Supercampeones. Pero cuando la hinchada alba empezaba a encontrar motivos para la esperanza, la alegría se redujo a cenizas al minuto de juego, gracias a la segunda tarjeta amarilla al popular Carneiro (Nacional).
La suerte estuvo del lado de Peñarol a la hora de ejecutar los penales. El manya metió los cuatro penales que tiró (incluyendo una “picada” de Remedi en el tercer penal) mientras que el bolso metió dos, le atajaron uno y erraron el otro. En el cuarto penal se sabía que Peñarol iba a ganar, porque el ejecutante era Andrés Madruga, y al que madruga…
Este partido le vino como anillo al dedo al director técnico, Diego Aguirre. Dicen en redes que es el primer técnico uruguayo en ganar todos los torneos oficiales de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF). Lo mismo sucede con el player Leo Fernández. Ambos datos, andá a chequearlos vos, pero nosotros, fieles a la primicia, ya lo tiramos así nomás.
Por suerte no faltó la pirotecnia (elemento prohibido por el Ministerio del Interior), tanto para el recibimiento como para cortar el partido por seis minutos al final de la segunda parte del encuentro, permitiendo a los jugadores enfriarse un poco. Una decisión muy acertada por parte de las hinchadas, para darles un respiro a los futbolistas y acalambrarse como Dios manda.
Dejamos para atrás las chicanas típicas del fútbol, porque el nivel de uno y otro equipo ya dan más pena que risa. Lo que empezó siendo un jueguito de palabras en redes ahora directamente es un ataque tan frontal, que pasó Javier Milei y les pidió que achiquen un poco porque están perdiendo las formas. Después, los dirigentes son los primeros en hablar de volver a traer a las familias a la tribuna.
Portada: foto de Wesley Tingey en Unsplash