La diputada del Partido Nacional Adriana Peña protagonizó en la Cámara de Representantes lo que podría considerarse una verdadera masterclass de comunicación política. Seguramente usted se pregunte si lo fue por haber pronunciado un discurso memorable. La verdad que no fue por eso. Fue por todo lo contrario: una alocución con golpes de impacto equivocados y argumentos erróneos y hasta un lapsus bastante revelador.
La exintendenta del departamento de Lavalleja, aprovechando que en la sesión parlamentaria se conmemoraba el 8 de Marzo como el Día Internacional de la Mujer, decidió picantear la sesión y reclamar por la situación de las mujeres en Irán, obligadas a cubrirse la cabeza con una burka. Seguramente pensó, “hoy la rompo y salgo hasta en la CNN”. En su cabeza era una escena digna de “La lista de Schindler”. En realidad le quedó una escena de “Los Simpsons”.
Convengamos que encontrar una burka en Uruguay no es algo que se consiga en la feria del barrio. Eso implica una preparación, un esfuerzo de producción y hasta la caída de un billetín. Entonces, esto convierte a la idea de Peña en un verdadero caso de estudio.
Imaginemos por un momento el despacho de la señora Peña. Ella viene una tarde y les dice: “chicos, chicos, ¡se me ocurrió esta idea! ¿Qué les parece si el día que las feminazis hablen del 8M yo me pongo una burka para hablar de Irán?”. Y los asesores, que seguramente sean carne de alguna universidad privada, le dieron pa’ delante sin gastarse en googlear que el burka es una prenda impuesta por el régimen talibán en Afganistán. En Irán deben usar el hijab, que deja la cara al descubierto. Un detalle menor, salvo cuando tu discurso entero depende de ese detalle.
La cuestión es que la diputada serrana mezcló arroz con hilo negro y dijo que en Irán lapidaban a la mujer que iba con la cara destapada, que Giorgia Meloni es la presidenta de Italia cuando en verdad es primera ministra y encima metió un lapsus que casi le cuesta caro, en el momento en que dijo “Cada vez que protegemos a un terrorismo como el del gobierno de Isr… Irán, se van acercando”.
La parlamentaria vio cosas parecidas y pensó: “es lo mismo”. Al fin y al cabo, es como confundir a Eduardo Larbanois con Mario Carrero (a quienes les mandamos un gran saludo a cada uno). Esta escena sería digna de una comedia si no fuera que tiene la responsabilidad de representar a una cantidad de ciudadanos. Encima se le paga por estar informada y hablar correctamente.
La cuestión (y esto da para otra nota) es que estamos teniendo un Parlamento con el mismo nivel de un programa deportivo. Eso ya es decir mucho. Pero desde VDN solo podemos alentarla a que siga por este camino. Si el Parlamento continúa produciendo este tipo de material, nosotros tendremos notas para rato. ¡Muchas gracias, Adriana Peña!