El fútbol uruguayo siempre da motivos para hablar. Nosotros elegimos aparecer solo cuando todo se está prendiendo fuego. En esta oportunidad, nos referiremos a los coletazos de la destitución del director técnico bolsilludo, Jadson Viera.
Hay quienes critican que desde nuestras páginas no se hizo ninguna referencia al jugoso pase de Silvera de Peñarol a Nacional, ni un análisis de los dos clásicos del año, ni a la falta de pericia de los equipos grandes semana a semana, ni la rutilante campaña del Racing de Sayago. Para todos aquellos que vituperan contra nuestra labor periodística, sepan que nosotros también podemos llenar de referencias para entendidos, lugares comunes y mucho pero mucho palabrerío intrascendente.
Esta crónica comienza en la jornada del pasado jueves, cuando los dirigentes del club paraguayo Cerro Porteño no aguantaron más y sucedió lo inevitable. Tras tres derrotas, un par de clásicos sin triunfos y un indigno segundo puesto en la tabla del Apertura guaraní, decidieron que era tiempo de cortar el vínculo contractual con el DT Charrúa, Jorge Bava.
Esto condicionó la situación del entrenador Jadson Viera, quien sabía que sí o sí debía ganar el viernes frente al fusionado del Parque Rodó (Defensor Sporting), porque su puesto corría peligro. Sin embargo, el equipo de los tres colores cuya camiseta es únicamente blanca (es decir, Nacional), tuvo un traspié que lo dejó en la décima posición. Los violetas doblegaron al conjunto albo por 2 a 1 y esto fue el detonante para que el DT Viera se viera (guiño) fuera del equipo.
Recordemos que Jadson sustituyó a Pablo Peirano el 27 de octubre de 2025, dado que sus triunfos no conformaron al paladar del hincha tricolor. Viera, quien se viera (¡uff, cómo gusta este chiste!), tentado con la oferta propuesta por Nacional, abandonó casi a los tres cuartos del campeonato a Boston River, conjunto que estaba en zona de copas a nivel internacional.
Ayer, en una decisión express, Viera (prometemos no volver a hacer chistes con el pretérito imperfecto del subjuntivo del verbo ver) fue reemplazado por Jorge Bava. Como un reciclador que va levantando lo que otros desechan, Nacional apuesta a un técnico conocedor de los entresijos de la casa de la avenida 8 de Octubre.
Bava es un hombre triunfador, experimentado y puede levantar la moral de un equipo con más problemas anímicos que un político peronista en la Argentina de Milei. Además es capaz de domar los personalismos de un plantel de rutilantes figuras, tales como el dueño del Fair Play Gonzalo Carneiro, el otrora delantero Celeste Maxi Gómez o el inefable “Diente” López (con quien les une una cordial enemistad).
Es importante destacar que Bava es un profesional que cuenta con herramientas para aplacar a exaltados. Para muestra basta un botón. Literalmente “basta un botón”, porque recordemos que Bava terminó acostando de una piña a un coracero al finalizar un clásico y el tricolor culminó su jornada sin ducharse en la Seccional 9º (en las épocas que el Estadio Centenario tenía una sede policial debajo de las instalaciones de la Tribuna Colombes).
Hoy comienza una nueva era para el equipo de La Blanqueada. Sepan que estaremos atentos a más novedades del acontecer futbolístico, pero solo cuando hay “runrún” de pasillo, gente que pierde su trabajo y equipos que apuestan más al quilombo en la liga que a ganar tres partidos seguidos. Es decir, como cualquier medio mainstream.