Hay hechos que pueden dañar la moral de un país entero. Sobre todo, en momentos de guerra. Usted pensará que hablamos del estrecho de Ormuz o de los bombardeos a las refinerías de hidrocarburos. No. Hablamos de la muerte de Chuck Norris.
La noticia circuló como reguero de pólvora. Los portales de todo el planeta explicaron que el octogenario experto en artes marciales y actor Carlos Ray Norris conocido como “Chuck”, murió en la jornada de hoy. Pero todos sabemos que este era el día en que el Ser Supremo había pedido cita para conocerlo.
Y ahora que Estados Unidos se queda sin la mayor leyenda de la inmortalidad en internet (solo superado por la eterna Mirtha Legrand), justo cuando comienza a escalar el conflicto en Medio Oriente, la moral del Ejército cae en picada. Recordemos que el bueno de Chuck fue parte del Ejército estadounidense, siendo destinado a la base aérea de Osan en Corea del Sur. En ese lugar fue donde lo apodaron Chuck.
Pero lo cierto es que, si hasta el más rudo de los estadounidenses cae, nos damos cuenta de que en este planeta puede caer cualquiera. Esa es la sensación que tienen ahora sus compatriotas a la hora de ir a pelear por su nación. Y por el otro lado, fuera de fronteras, tanto aliados como enemigos ya huelen la desazón y el temor.
Pero cuidado. Tal vez esta sea una maniobra disuasoria. Quizás el bueno de Chuck apele al factor sorpresa e ingrese en Irán para desmantelar todo el régimen pieza por pieza. Eso solo lo sabremos con el correr de los días. Mientras tanto, los comandados por Donald Trump deberán combatir como simples mortales: con sus simples misiles, sus simples portaaviones y sus simples bombarderos.