El Túnel que no fue

Se terminó la espera. Los montevideanos resolvieron la incógnita: no habrá túnel debajo de 18 de Julio. Y como en todas las cuestiones de la vida, unos ganan, otros pierden y otros la miran de costado. Hoy, con el particular estilo que caracteriza a este multimedio singular, analizaremos quién está de qué lado en este entuerto.

Los que salieron triunfantes

Los Comerciantes. Fue decirles que se iba a hacer un túnel por debajo de la principal avenida y se la vieron venir. No solo por la obra, sino que el centro tenía toda la pinta de terminar como el Paso Molino gracias al Viaducto. Con esta medida los más beneficiados fueron los comerciantes callejeros. Para este colectivo, en vez de “quedarse en la calle”, se iban a quedarse “en el pozo”. Y peor aún le iba a ir a los vendedores de lentes sin receta. ¡Esos no iban a ver ni un peso! 

Los diseñadores gráficos: En tiempos donde todo es con IA, los diseñadores gráficos están teniendo una primavera con esta cuestión. Todos tienen que hacer sus propios renders: los medios para mostrarle a la gente cómo va a quedar meter un ómnibus acordeón, una bicicleta, un auto, una moto y un transeúnte. Los políticos, para mostrar lo que ya tienen decidido. Y la oposición, para hacer memes por redes. 

El hydrochoerus hydrochaeris. También conocido como carpincho. Animal tranquilo, de movimientos lentos, que rara vez entra en conflicto abierto. Suele convivir con depredadores más agresivos —zorros, por ejemplo— y, cuando hace falta, también sabe hacerse el distraído. A veces se lo confunde con un conejillo de indias pero al parecer, este animal no está para experimentos. En la política montevideana, como en la televisión, hay personajes que aparecen donde uno menos lo espera. (Se usa la ironía; el que la capta, la capta).

El presidente: Y confirmando que, llegado el momento, alguien tiene que elegir por dónde pasa el tránsito, nuestro presidente apeló al consejo de su referente mayor, José Mujica, y su histórica frase, “como te digo una cosa te digo la otra”. Eso llevó a Orsi a ir contra todo pronóstico y decantarse por la propuesta municipal. 

Los perdedores

La 609. Lamentablemente, los viejos valores del MLN-T se están yendo. Pero de tanto oír a los sabios de la tribu, las camadas jóvenes del MPP se han quedado con las reminiscencias de las tatuceras y los túneles. Y así como se anunció la compra de la estancia María Dolores durante el sepelio del exmandatario, ¿qué mejor legado que dejar un túnel de 3 kilómetros en la principal avenida al final de la gestión?

Los transportistas: durante décadas se dijo que el suelo de Montevideo no era el adecuado para poner un subte. Ni bien alguien menciona la posibilidad de un tren o un tranvía, ya sabemos quién va a aparecer llorando la milonga. Pero un túnel para que pasen solo ómnibus, de golpe sí se puede. ¿Casualidad? No lo creo.

Los artistas callejeros: Era una oportunidad de oro para poder instalarse en las escaleras de este metro que no es metro pero que tendría sus estaciones como si lo fuera pero con los mismos ómnibus de siempre y escuchando a Petinatti (solo que con 200 pasajeros). Para simplificar su nombre, le llamaremos túnel de 18. ¿Los artistas? Ahhh sí… Ellos perdieron la posibilidad de hacer reels bonitos.

Los creadores de contenidos: Al igual que en el punto anterior, se perdieron una locación espectacular. Por suerte siguen teniendo el Intercambiador Belloni (si quieren un punto concurrido) o la Terminal Colón (si prefieren la soledad de un lugar casi muerto).

Los que terminan en empate:

Los que no ganaron ni perdieron en este entuerto, fueron el intendente de Canelones y la oposición. En el caso del intendente Legnani, él dijo bien clarito “yo quiero a mamá y a papá por igual” y se sentó a mirar cómo se resolvía esto. De hecho, su objetivo estaba asegurado prácticamente desde el inicio. 

El problema es que estar “afuera de la troya” en política es similar a un empate 0 a 0 en el fútbol. Se habla de la barra del MPP (quejándose de la falta de una simpática obra faraónica) y de Bergara, que como su nombre lo indica, les pasó los presupuestos y los plazos por la cara (porque su nombre está asociado a la palabra “economía”). 
Y la oposición no pudo sacar mucho partido de esto. Si bien no es un perdedor, porque alguna prensa tuvo, tampoco ganó nada, porque no hubo un discurso medianamente recordable en todo esto. En un momento donde el oficialismo tiene criterios divididos, apoyar a uno o a otro, es comprometerse con alguien. Posiblemente, quedar mucho peor. Así que un berrinchito como para aparentar que se hace algo… y después a mimir.

Foto de Alexander Mils en Unsplash

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