Si su vida está vinculada al fútbol o pretende estarlo en el día de mañana, esta nota es para usted. No venimos a hablarle de táctica o estrategia, sino más bien de otro aspecto muy importante y a veces dejado de lado por los profesionales del balompié: el comportamiento que hay que mantener dentro de la cancha.
El pasado 17 de febrero, durante el partido entre Benfica y Real Madrid, los jugadores Vinicius Júnior y Gianluca Prestianni, tuvieron un intercambio de insultos que derivó en una protesta del jugador brasilero por ataques racistas. Según sus palabras, el jugador argentino le dijo “mono”, pero no hubo forma de probarlo, ya que el futbolista del Benfica utilizó su camiseta para tapar su boca. Ahora parece que Prestianni acusa que el brasilero primero le había dicho “enano”. Todo esto, como siempre sucede, derivó en sanciones.
En esta nota no tomaremos partido ni por el afrodescendiente ni por la persona de talla baja. Pero visto que el nivel de insultos es similar al de un patio de escuela (y las reacciones posteriores también), en esta nota queremos ayudarlos a que puedan putearse con mejores herramientas.
Antes de ir directamente a la lista, le pedimos que lea este párrafo. Según lo define la Real Academia Española, insultar significa “ofender a alguien provocándolo e irritándolo con palabras o acciones”. Partiendo de esta base y que la FIFA solo detiene partidos por ataques racistas, le aconsejamos que:
Punto 1: no insulte por color de piel. Queda feo. Aún cuando sea en contra de una persona insoportable. Se puede pertenecer a una minoría y ser mala persona, pero remarcar su color como algo negativo, no está bien. Incluso hay quienes aseguran que eso se llama racismo.
Punto 2: no ofenda con su cuerpo. Eso también se ve mal en estos días. Señalar su condición física le restará potencia a su insulto frente al resto de la sociedad. Usted le grita gordo… ¿Y? ¿Está mal ser gordo para jugar al fútbol? ¿Qué problema hay con las personas de talla baja? Deje de señalar cuerpos ajenos, que usted también tiene lo suyo… (no nos haga calentar, eh?)
Punto 3: No vitupere en contra de condición alguna. No quiera mellar en su comportamiento asociando una forma de jugar con una orientación sexual, un género, un problema de salud o directamente una discapacidad. Tampoco explore el camino de las cuestiones económicas o orígenes geográficos determinados. Todo eso, le expondrá a males mayores, dado que usted está, lo que se dice, discriminando.
Punto 4: Conviertase en una ametralladora de insultos. Supongamos que usted no quiere dejar atrás toda una cultura del insulto tradicional y cristiano, pero aún así desea evitar (en parte) los puntos anteriores, le recomendamos que no se centre en un solo aspecto de la personalidad. Diga, por ejemplo, “quémiráscaracagadahijodelagranputachupavergademierdamonollorónratadecañoycotorrudo”. Con esto le va a ser mucho más difícil identificar cuál es su ataque específico.
Punto 5: Utilice epítetos genéricos. “Ladrón”, “cornudo”, “progre”, “vendehumo”, “alcahuete”, “forro”, “facho”, “vendemerca”… Estos insultos no pararán un partido por discriminación y harán que el receptor del insulto sepa que usted está mostrándole el desacuerdo con su accionar.
Punto 6: Ante la proximidad de las cámaras denostar con clase. Mate dos pájaros de un tiro; cumpla con los puntos 1, 2 y 3, dando muestra de su cultura frente a la opinión pública. Cuando su adversario lo mire, profiérale insultos tales como “pisaverde” “zambombo”, “suripanta”, “ceporro” o “fulastre”. Seguramente esto le haga salir en todos los medios, quedando usted como una persona de nivel, a la vez que ni su rival ni los periodistas deportivos den la talla a una respuesta digna.
Punto 7: Si va a utilizar el camino de la gesticulación, evite los gestos referidos a los puntos 1, 2 y 3. Sabemos que un buen insulto puede quedar muy bien si va acompañado de un gesto, pero no se sobrepase. No haga como que se está pintando las uñas (💅) ni haga un círculo con sus dedos para luego insertar otro de la otra mano (👌👈). Sobre todo, no imite a un mono (🦧). Puede si, apelar a unos cuernos (🤘) a un dedo del medio (🖕) o incluso a un siempre italianísimo “Mano a borsa” (🤏).
Punto 8: apele a la burla abstracta. Si usted es una persona creativa, finja estar muy enojado y profiera palabras que suenen a insultos. “Silvestre”, “pintoresco” o “disruptivo”. En este caso, lo más importante es el acting. Este punto es muy útil cuando usted se encuentre cerca de quien imparte justicia en el campo de juego, ya que insultos de esta clase no pueden ser reprochados ni rebatidos(Peñarol inteligencia).
Punto 9: Directamente amenace. No hay nada más convincente que aquel ser que, con cara de enajenado mental, le advierte al otro que a la salida del recinto recibirá una paliza que lo dejará hospitalizado. Pero eso sí… Sin insultos que están mal vistos.
Foto de Kenny Webster en Unsplash