Y tu cuerpo lo sabe

Este 2026 se dió una particularidad en Latinoamérica. Una reivindicación que no alcanzó aún la formalidad pero que ya se hace sentir. Es un clamor no nace de la organización sindical, sino del calendario: el Día Internacional del Trabajador cayó un viernes y más de 600 millones de personas tuvimos un fin de semana largo. Y pasó algo peligroso para los poderes fácticos: nos gustó demasiado. 

La particularidad de que el 1° de Mayo sea un viernes es algo que se volverá a repetir recién en el 2037. Este dato no es menor: fue la posibilidad de que la Patria Grande que soñó Simón Bolívar abriera los ojos. ¿Y si el problema no es cuánto producimos sino cuánto trabajamos? Esta interrogante ya muestra que cinco días de trabajo no es una ley natural. 

No importa el signo político. En momentos donde aumenta la productividad por las nuevas tecnologías, a los que trabajamos se nos está exigiendo más para poder jubilarnos, aumentar los aportes, mientras que muchos directamente se quedan sin oportunidades. Entonces… ¿Dónde están las alternativas reales que beneficien a los trabajadores?

No suspiremos más: exijamos un tiempo de calidad en nuestras vidas. Muchos canales de streaming ya lo están haciendo ¡y mal no les va! Si incluso el propio Reino Unido, Lugar donde se creó la “Semana Inglesa” ya se está probando una semana de cuatro días de trabajo, es momento de empoderarnos como siempre supimos hacer en estas tierras rebeldes y emancipatorias.

Desde Viciados de Nulidad nos paramos arriba del cajón de manzanas y empezamos a reclamar por una semana laboral de cuatro días. ¡Demandamos la “Semana Latinoamericana”! ¡Basta de suspirar por otro fin de semana largo que recién lo veremos dentro de 11 años! De hecho, todavía tenemos la sensación bastante fresca y sabemos lo placentero que es.  

El calendario ya nos dio una mano. Ahora seamos nosotros los que empecemos a hacernos valer. Si el sistema político, si los empresarios y si incluso el movimiento sindical no tomaron en cuenta la voz de los trabajadores, es tiempo de que alguien les tome el pulso. Y ese alguien, que no pide permiso para hacer que trabajamos menos y cobremos más, siempre será Viciados de Nulidad.

Imagen: pintura de Jules Adler, «La Huelga».

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