En un viaje

El Racing Club de Montevideo se coronó campeón (de manera anticipada) del Torneo Apertura del Campeonato Uruguayo 2026. De hecho, fue tan prematuro que pasó algo único: los jugadores tuvieron que festejar en la ruta mientras venían del partido contra Cerro Largo. Hoy, el Cervecero levanta por primera vez una copa en la Primera División.

¿Usted se imagina al Atlético de Madrid, al Lyon o al PSV saliendo campeón sin levantar la copa? O mejor aún: ¿se imagina que alguno de estos equipos europeos gane la liga en una ruta mientras todo el plantel va mirando un partido con el celular de uno de los jugadores? Así de insólita fue la definición del apasionante Torneo Apertura.

Hay cosas que en otros lados no pasan. Por ejemplo, que gracias a la desidia con la que se organiza un espectáculo como el Campeonato Uruguayo, el equipo que obtiene el título lo celebra frente a una localidad de 1700 habitantes, en medio de una noche cerrada y al costado de la ruta. Sin copa, sin hinchas, sin periodistas ni flashes.  

Es que todo se dio de una manera un tanto bizarra, que quedará en el anecdotario del balompié oriental. La Escuelita de Sayago tuvo que jugar la fecha trece de visitante en Cerro Largo contra el equipo homónimo. El plantel cruzó medio país y salió a la cancha. Un solo gol, convertido por el capitán del equipo (el defensa Guillermo Cotugno), hizo que Racing volviera a su barrio con tres puntos de oro. Pero solo esa victoria no le bastaba: faltaba que el Club Atlético Peñarol perdiera contra el Montevideo Wanderers.

En los papeles, la fecha sería relativamente fácil para el equipo mirasol. Pero como se dice habitualmente en el mundo del fútbol, los partidos hay que jugarlos. Y el peor enemigo de Peñarol viene siendo el propio Peñarol. En un encuentro más triste y aburrido que hacer un trámite en el Ministerio de Relaciones Exteriores, el equipo aurinegro fue dominado por su peor pesadilla: la falta de actitud. Gol del bohemio de contragolpe y nada más.

A todo esto, el plantel de La Academia se encontraba rumbo a Montevideo por la Ruta 8, mirando el partido entre Wanderers y Peñarol con un celular. Los nervios estaban haciendo mucho más corto el viaje de regreso de Cerro Largo, cosa que puede tornarse muy tediosa ya que son casi seis horas de trayecto. 

En una escena más parecida a la Noche de Fallos del Carnaval que a la definición de un campeonato de fútbol, cuando el árbitro Leodán González pitó el final del encuentro en el Estadio Centenario, el plantel cervecero se coronó campeón. Bien podrían haber usado la clásica frase carnavalera “ya no llega”, que se escuchaba en las transmisiones radiales cuando se percataban de que un conjunto no alcanzaba los puntos del que iba primero.

Así, el equipo de Sayago se consagró campeón por primera vez en sus 107 años, al costado de la ruta y con una estación de servicio de fondo. Llegando a Mariscala, una localidad del departamento de Lavalleja, hicieron un alto en el camino para que el equipo pudiera festejar. Era eso o reventaban el ómnibus saltando. Sabiamente, el chofer optó por parar en un terraplén.  

Hoy, el Racing Club de Montevideo es el justo campeón. Al mismo tiempo que los jugadores saltan y cantan al costado de la ruta, en la sede Sayago y a unos 180 kilómetros de distancia, los casi 1000 socios del cuadro se abrazan emocionados de ver su primer logro en la categoría mayor. Hoy, el 0,028% de la población uruguaya amaneció muy feliz.

Imagen: momento del viaje extraído del Instagram de Racing y mejorado con IA

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