Tercero en discordia

Hoy ibamos a hacer una nota sobre una opinión muy divertida de la senadora nacionalista Graciela Bianchi (porque ella siempre da material) pero nos decantamos por algo más llamativo. El diputado colorado Felipe Schipani haciendo fuerza por meterse en una pelea ajena. En esta oportunidad, en medio del asunto de los audios de Collete Spinetti y sus dichos contra Civila y Graña.

Desde que iniciamos estas páginas, estamos convencidos que Schipani hace fuerza por salir en nuestra página. Ya hablamos de sus pasacalles luego de la intervención de Orsi en el Parlamento. Luego le perdonamos una aparición suya hablando de un posible caso de inconstitucionalidad de Orsi participando de foros internacionales. Pero ya no podemos aguantarnos más. Por eso, antes de llegar al punto, le damos unos párrafos de contexto.

Resulta que aparecieron unos audios de la actual secretaria de Derechos Humanos de Presidencia, Collette Spinetti, cuando se conoció que Gonzalo Civila y Federico Graña serían designados como ministro y subsecretario (respectivamente) del Ministerio de Desarrollo Social. En los audios, Spinetti tildaba a Graña de “puto” y a la dupla ministro y subsecretario como “machirulitos gay”. 

Es importante destacar que estos dichos fueron realizados durante una conversación privada. Recordemos que Spinetti es una mujer trans. Este hecho, nos puede mostrar que también entre la comunidad LGBT existe la discriminación y las cuotas de poder. 

Si esto ya tenía tintes de telenovela de la tarde, la cosa se empieza a entreverar aún más cuando aparece un personaje que quiere sacar partido fácilmente. Y ese es el bueno de Schipani, que lugarcito que ve para aparecer, va y se tira de cabeza. Porque así como nosotros buscamos sucesos para poder hablar de ellos, Schipani debe estar leyendo las noticias para buscar de qué temas opinar con su ya clásica solvencia en casi nada. 

En este caso, el diputado colorado salió con un video casero colgado en X, a pedir la cabeza de Spinetti. La pieza audiovisual se compone con un plano de Spinetti arriba y Schipani abajo. Ojo, La mitad de arriba es un primer plano de Spinetti y la mitad de abajo es un primer plano a Schipani. No se confunda, eh? 

La verdad es que ahí no se mató mucho en su análisis. Lo que hizo fue decir: “se conoció un audio de la secretaria de Derechos Humanos de Presidencia, Collette Spinetti, que discriminaba a jerarcas del gobierno por su condición sexual”. Luego, con el mismo tono monocorde expresó, “sí, la secretaria de Derechos Humanos discriminando”, como si la ironía la acabara de descubrir en un bolsillo de la campera junto con un ticket del parking del año pasado. 

El video continua con el audio de Spinetti, mientras Schipani abajo solo hace que no con la cabeza, igual al perrito de plástico que estuvo muy de moda entre las personas mayores y los taximetristas. Y por último remata reconociendo que eso es producto de una conversación privada pero que aún así “no es admisible que la máxima autoridad de los Derechos Humanos discrimine a un jerarca de gobierno por su condición sexual”. Y finaliza pidiéndole a Orsi que la remueva del puesto. 

Sacando el hecho de que estos audios son de antes de tener cargos de gobierno y de que Spinetti ya fuera cuestionada por gastos y contrataciones desde que asumió, meterse en este asunto es buscar una vidriera fácil. Sobre todo para un diputado con ganas de ser senador en la legislatura que viene. Entonces elige un escenario donde la indignación ya está encausada, con el culpable a la parrilla y con un costo nulo por opinar. 
Es evidente que el pobre Schipani está mal asesorado. Un político que no tiene un buen coucheo termina pareciendo al nene más chico que está en el cumpleaños de otro y empieza a pedir a gritos para apagar él la velita. Porque en política, a veces el error no es equivocarse; es no saber cuándo quedarse callado y dejar que se siga equivocando el otro. O como dijo Napoleón Bonaparte, “nunca interrumpas a tu enemigo cuando está cometiendo un error”.

Foto de dlxmedia.hu en Unsplash

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