El 12 de agosto de 2026 fue el día en que el planeta Tierra perdió por 7 segundos la gravedad. Los edificios se arrancaron de sus cimientos, los ríos y océanos se elevaron por los aires y las personas flotaron varios metros para luego caer en picada. Si usted no lo sintió es porque en realidad nunca pasó. Pero para muchos en internet esto no fue una broma. Esto es el producto de una hermosa conspiración que mezcla un eclipse, la NASA, documentos clasificados, muertes masivas, internet y un científico jodón.
Desde hace semanas, algunos círculos del infierno de internet estuvo corriendo una teoría: el 12 de agosto sería el día que la Tierra estaría por 7 segundos sin gravedad, a causa de un multimillonario proyecto de la NASA para resetear a la humanidad. Esto produciría miles de millones de muertos, destrucción de todo lo conocido, caos en la economía y hasta incluso el tan anhelado cierre de TV Ciudad.
¿Por qué tenía que ser hoy y no otro día? Bueno, en el espacio exterior se producirían una serie de fenómenos sumamente extraordinarios y al mismo tiempo el cielo genera el marco ideal para la duda. Un eclipse de sol en una parte de Europa, una inusual alineación de planetas y encima un pico en la lluvias de meteoritos, fueron el caldo de cultivo de una buena y loquísima conspiración tiktokera. De hecho, ni siquiera es nueva: una burla del astrónomo británico Patrick Moore en la BBC, cuando se alinearon los planetas Júpiter y Plutón dijo lo mismo en el año 1976.
Según las explicaciones difundidas desde finales de 2025, el 12 de agosto se pondría en marcha el tan ansiado Proyecto Anchor. Un plan secreto de la NASA por el cual, basados en documentos supuestamente filtrados, el gobierno estadounidense gastó 89 mil millones de dólares en esto. Poca plata para lo que implica recomenzar todo, teniendo en cuenta que solo unos pocos elegidos podrían acceder a los bunkers secretos.
Está claro a simple vista que esta teoría de la conspiración se cae por su propio peso, por ridícula, porque era cuestión de esperar a que llegara la fecha y no pasara nada, pero sobre todo, porque Gustavo Salle no la llevó al Parlamento. Pero aún así, hay varias cosas que son dignas de prestarle atención.
En primer lugar, está la trascendencia de las conspiraciones en internet para ganar seguidores o crearse un grupo de fanáticos, gracias a técnicas de manipulación, rumores y datos falsos. Imagínese a cientos de personas mirando el eclipse en el cielo, mientras en internet le cuentan lo que está por suceder. En estas condiciones es muy fácil caer en la manipulación. Esto no sería nada, si no fuera porque cualquiera de nosotros también podemos caer en ellas.
Otra cuestión no menor es que estas teorías locas suelen estar asociadas a los países centrales. Las grandes conspiraciones necesitan de grandes villanos. Estados Unidos, China, Rusia, las principales potencias europeas, etc. Nunca un Ecuador, nunca una Etiopía, nunca un Moldavia. Y es claro: los villanos tienen que tener poder. Una gran conspiración requiere de villanos a la altura. ¡Qué suerte que tiene Uruguay!
Y por último, lo más tragicómico de todo es ver que los grandes medios masivos como el New York Times, tengan que salir a desmentir con informes científicos algo que hasta un niño de Jardinera puede darse cuenta.
Estamos viviendo una nueva Edad Media, oscurantista y ciega, en donde un trasnochado que apenas se sabe atar los cordones (en el mejor de los casos) tiene la suficiente capacidad para convencer a miles de personas de cosas tan estúpidas como las que hablamos en esta página. Y quien puede lo más, puede lo menos. O sea, que el que logra convencer que el planeta se va a quedar 7 segundos sin gravedad, puede convencer también de cuestiones más mundanas, como por ejemplo que un presidente es el único capaz de salvar a la humanidad o que hay humanos de inferior categoría.
Comenzó con un tono satírico para terminar con una reflexión tan certera como desesperante. La vida misma.
Divertida lectura para padres y madres en salas de espera.
Me gustó, acertada -y triste- reflexión para estos tiempos del horror y la tergiversación constante. Sálvese quien pueda y sea capaz de no «entrar» en el «manijómetro». Porque para el trasnochado que no sabe atarse los cordones, los chinos ya inventaron la solución (yo tengo…sé atarme, pero la perra me los desata todo el tiempo) que son los cordones tipo elástico con un cierre de lo más coqueto que queda más bien, de vista y ni se toca…pero para todo lo demás, se precisan dos dedos de frente y eso, no abunda y no se compra en Temu!