Imagen: hecha con IA

Ni un pelo de tonto

Hay gente que lidera revoluciones. Otras, que cambian los destinos de las naciones. Y después está Armando Christian Pérez, más conocido como Pitbull, quien convenció a miles de usar falsos apliques de cabezas tan calvas como la suya para entrar al Guinness de los Records y autoproclamarse representante de los pelados del mundo.

Es que el cantante de origen cubano, nos muestra día a día cómo un exiliado que deja un régimen tan detestable como el comunista (el cubano, porque con el chino ni el propio Donald Trump se atreve a cuestionarlo) y vive en “la tierra de la libertad”, puede volverse un hombre próspero y mundialmente famoso. Claro, usted puede decir que eso lo pueden hacer los muy selectos, porque al resto los persigue el ICE. No viene al caso.

La cuestión es que este artista polifacético, este productor, cantante y compositor de temas de éxito, tales como “Culo”, “Bon, bon” o “I like it” y ganador de múltiples premios, ahora alcanzó un nuevo logro: entrar en el Guinness de los Récords por ser la persona que concentró a más personas en el mundo utilizando “peladas falsas”.

Es que a los conciertos del cantante, acuden miles de personas tuneadas con un atuendo muy particular: lentes de sol tipo aviador, barbilla y alopecias de goma, imitando las señas particulares de su ídolo. Y como los sueños hay que realizarlos en vida, entonces él decidió convocar a los jueces de la empresa de los récords, para que durante el concierto que dio por estos días en la ciudad de Londres, se registraran la cantidad de prótesis capilares inversas. Y fue así que lo logró.

Desde la organización del evento esperaban algo más de 2000 apliques. Sin embargo la cifra fue superada por amplio margen. Se contabilizaron 22.141 imitaciones de calvicie debidamente colocadas y en las que no podía asomar pelo por debajo, aún cuando la temperatura al momento del evento era de 31 grados.

Pero lo más sorprendente fue la forma en que la empresa supo la cantidad exacta. Para empezar, los asistentes debían permanecer quietos durante un minuto, para que los jueces pudieran contar cabeza por cabeza. Para ello, se podría haber utilizado el conocimiento de cientos de maestras de Jardín de Infantes, especialistas en contar bochas. Sin embargo se utilizaron 42 drones y 400 voluntarios que desde el aire registraron cada aplique, como quien busca piojos en una peluca. 

“Estamos haciendo historia ante nuestros propios ojos», declaró el cubano, al tiempo que se manifestó con ganas de hacer algo más grande aún: “representar a todos los calvos del mundo”, dijo exaltado el cantante. 

Una vez más queda demostrado que el famoso “American Dream” no falla. Basta con llegar con la valija cargada de sueños, grabar unas buenas canciones que sean éxito comercial, usar un sobrenombre extravagante y convencer a miles de personas de que usen un casco de goma con 31 grados. Y para todos los demás, siempre estará el ICE.

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